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© Hugo Rodríguez 2008 |
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Las cartas de color son una herramienta imprescindible para todo fotógrafo que busca una gran fidelidad en la reproducción del color y de la gama de grises, como bien saben los fotógrafos más expertos. En este artículo veremos qué son y para qué sirven estas curiosas herramientas.

Las cartas de color mas populares.
Desde hace bastantes años, los mejores fotógrafos vienen utilizando herramientas que les permiten conseguir que, desde la toma de la foto hasta el resultado final una vez impreso, haya muy poca o ninguna variación de los tonos de la foto.
Y es que, cuando se necesita semejante precisión, no sirve con dejar que el resultado venga dado “tal cual” porque nunca será el esperado; si se quiere alta precisión es necesario controlar y ajustar todos y cada uno de los elementos que intervienen en el proceso de toma, edición e impresión para poder garantizar el resultado esperado.

Aqui puedes ver cómo calibré una cámara digital usando una carta IT8
se ha conseguido una reproducción de alta fidelidad de un dibujo de Miro.
Cortesía de Marcelo Isarrualde ©.
Normalmente los fotógrafos que más recurren a estas herramientas son los que necesitan un gran control tanto de la gama de grises como de la de color, así como de una fidelidad casi perfecta con relación a la escena original. En este sentido, los fotógrafos especializados en reproducción de obras de arte o los de bodegón industrial y publicitario son probablemente los mejores ejemplos.
Para los primeros, conseguir que la fotografía refleje fielmente el aspecto y color de la obra original es tan importante que, en la mayoría de los casos, si no se consigue este resultado, el cliente rechazará el trabajo.
Para los fotógrafos de bodegón publicitario e industrial también es esencial, ya que el cliente conoce perfectamente el color de su producto y sabe muy bien cómo tiene que quedar sin cambio alguno, aunque sea pequeño. Y aquí es donde entran en juego las cartas de colores…
¿Qué es una carta de color?
Una carta de color es una herramienta que permite el control preciso de un proceso fotográfico o de un dispositivo de captura o de salida digital (como pueden ser una cámara o un monitor, respectivamente). Las más conocidas son las que están construidas sobre algún tipo de cartón como soporte, con parches de color impresos encima.
Normalmente nos referimos a ellas como cartas de colores, pero no significa necesariamente que sean únicamente de color, ya que existen algunas que solo contienen grises (en este caso se trata de cartas o de cuñas de grises). Por eso, para generalizar, podríamos decir “cartas de control tonal” para englobar a ambas.
Estas cartas tienen un conjunto de “parches” de color o grises cuidadosamente escogidos que están impresos sobre algún tipo de soporte en papel que a menudo está pegado sobre una base acartonada que las mantiene más o menos rígidas.

Detalle de la carta de color Colorchecker 24
¿Para qué sirven?
Las cartas de color sirven para conseguir un mayor control sobre los resultados de un proceso fotográfico, tanto si es de toma, como si es de tratamiento de la imagen o de impresión final.
Para hacer uso de ellas, típicamente se incluyen dentro de la propia foto, junto al sujeto cuyo color es importante reproducir. Así el fotógrafo tiene una referencia bien clara del aspecto real del sujeto, y el retocador y el impresor, que también conocen la carta, saben cuál debe ser el aspecto final de la imagen. Cuando se quiere un control más preciso, se fotografía la carta sola para comenzar un análisis y ajuste del proceso fotográfico.
Pero no todas las cartas de color han sido diseñadas para conseguirlo de igual forma, con los mismos medios o con la misma calidad en el resultado final.
Algunas de las más conocidas se han diseñado para ajustar “a ojo” el proceso fotográfico, sin una gran precisión en los resultados, pero de forma intuitiva. Un ejemplo podrían ser las cartas de color Kodak Q-13 o la ColorChecker. Estas cartas se usaban típicamente con procesos fotoquímicos y permitían que tanto el fotógrafo como el técnico del laboratorio conociesen cómo era el aspecto real del sujeto a reproducir y funcionaba relativamente bien cuando todo el proceso era fotoquímico (se utilizaba película en la toma y se positivaba manualmente con ampliadora). Pero con los procesos digitales la cosa se ha complicado mucho más, ya que mientras que todas las cámaras clásicas producían prácticamente la misma respuesta de color si la película era la misma (ciertos objetivos producían dominantes), todas las cámaras digitales producen respuestas diferentes.
En cambio, otras cartas se han diseñado para usarse en combinación con herramientas de gran precisión (como densitómetros, colorímetros o espectrofotómetros) y conseguir un resultado muy exacto, como ocurre con la IT8. Estas cartas se diseñaron específicamente para usarse en procesos digitales y así poder conseguir un resultado de una precisión que no se alcanzaba con el sistema fotoquímico.

Revisando una carta de calibración en el departamento
de impresión de EGM Laboratoris Color.
Gracias a estas cartas, se pueden generar perfiles de color (también denominados perfiles ICC) que permiten que el color de la imagen pueda viajar tranquilamente entre diferentes programas, monitores o impresoras, manteniendo en todo momento un gran control sobre el mismo y pudiendo preveer los posibles cambios incluso antes de que se produzcan. Todo ello se puede conseguir usando una correcta gestión del color.
Las cartas para dispositivos de entrada sirven para calibrar y/o caracterizar este tipo de dispositivos, es decir, escáneres y cámaras digitales. Una vez terminado el ajuste, un fotógrafo puede afirmar que consigue la mejor reproducción de color posible con su equipo, y estará dispuesto para afrontar trabajos en los que la importancia de reproducir el color con exactitud es total.

Fotografiando una carta de color IT8 de EGM para calibrar una cámara digital.
Las cartas para dispositivos de salida sirven para hacer lo propio (es decir, calibrar y/o caracterizar estos dispositivos, consiguiendo la mejor reproducción de color posible) con impresoras de todos los tipos, printers de laboratorio, monitores o proyectores digitales.
Tipos de cartas
Aunque hasta ahora me he referido a las cartas de color como a cartulinas con colores impresos, en realidad existen cartas de muchos tipos, que se pueden clasificar de varias maneras, tanto por su uso, como por su naturaleza o el tipo de parches de color. Veámoslas.
Cartas de referencia.
Estas cartas se suelen utilizar como guía para ajustar “a ojo” y no consiguen resultados de gran exactitud si no se usan conjuntamente con algún aparato de medición, como un densitómetro o un espectrofotómetro. Se usaban más con la fotografía química que con la digital. Las más conocidas son la Q-13 de Kodak o la Colorchecker de GretagMacbeth.
La Q-13 de Kodak es una de las más conocidas aquí en España, principalmente porque se lleva usando muchos años, ya desde la fotografía fotoquímica (la comúnmente llamada analógica) era bastante popular. El paquete contiene dos cartas: la gray scale, que es una cuña de grises positivada sobre papel fotoquímico, y la de color, con dos tiras de diferente densidad, conteniendo los 6 colores primarios, el blanco, el negro conseguido con CMY y el negro de tinta negra. Ambas son cartas brillantes con base acartonada.

El pack de dos cartas Kodak Q-13
La escala de grises era muy útil a la hora de hacer calibraciones de películas, especialmente en b/n y con la ayuda de un densitómetro. La de color se usaba a menudo en situaciones en las que se buscaba una reproducción de color fina, de forma que el tecnico del laboratorio (que conoce esta carta) tenía un referente universal sobre cómo debian quedar los colores de la copia cuando en la propia imagen estaba presente la carta.
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La Colorchecker de 24 parches, de GretagMacbeth (ahora X-Rite) es probablemente la más conocida fuera de nuestras fronteras, sobre todo porque hace mucho tiempo que lleva usándose para un control visual del proceso fotográfico. Presentada en 1.976 como una herramienta de reproducción del color, fue progresivamente aceptada por la industria como la carta más popular para este cometido, aunque en España no ha tenido mucha aceptación hasta la actualidad, ya que por estas tierras era la Kodak Q-13 la más conocida.

La conocida Colorchecker de 24 parches
Está fabricada sobre una base acartonada o de plástico (según el lote) con pigmento mineral en acabado mate con 24 parches dispuestos en una matriz de 6 columnas y 4 hileras. En la fila inferior lleva una escala simple de grises, con preponderancia en los tonos claros. En la hilera contigua tiene los 6 colores primarios, de izqda. a dcha.: B (azul), G (verde), R (rojo), Y (amarillo), M (magenta) y C (cián). En las dos filas superiores lleva 12 colores escogidos por el Munsell Color Science Laboratory, de Nueva York, que representan algunos de los colores más frecuentes en el mundo real y en la naturaleza: piel oscura y clara, cielo, follaje…
Para más señas, éste es el desglose de colores y sus valores RGB para el espacio Adobe 1998:
Por si te es útil, puedes descargar una imagen generada por ordenador, con los valores de la tabla de arriba:

Imagen generada por ordenador de la carta colorchecker
en el espacio Adobe 1998, con los valores de la tabla de arriba.
Aunque se puede utilizar para crear perfiles de color, la calidad de éstos es bastante justa y no consiguen una fidelidad de color muy buena.
Además de la carta estándar, también se fabrica una versión “mini”:

La carta ColorChecker mini
pensada para llevar permanentemente encima y poder usar en cualquier momento:

La carta colorchecker mini en acción
La QP201 es una carta de pequeño tamaño con 27 parches de color que tiene una peculiaridad: el fabricante ofrece para descarga unprograma que permite corregir fácilmente el color, aunque esta corrección no puede “extraerse” de este programa para poder aplicarla, por ejemplo, dentro de Photoshop.

La QPCard 201
La Jobo es una carta fabricada en material plástico con acabado mate, completamente gris por una cara y con los 6 primarios y una escala de grises por la otra. Es una carta muy poco conocida y algo incómoda de usar debido a que es flexible y cuesta conseguir que se mantenga plana. Además, el acabado mate hace que no tenga negros muy intensos.

La carta JOBO
Cartas de calibración de dispositivos
Estas cartas sirven para calibrar tanto el límite máximo (de tinta o de luz) al que puede trabajar un dispositivo, como la respuesta en toda la gama tonal. Se usan típicamente en dispositivos de impresión cuando se quiere averiguar cuál es el límite máximo de tinta sin rebasar la capacidad de absorción del papel, aunque también se usan para comprobar que es capaz de producir una escala de progresión uniforme con cada una de sus tintas y -en su caso- corregirlo, lo que se conoce como linealizar. Un ejemplo es ésta que usa Durst para sus printers digitales (las máquinas que imprimen las copias digitales de laboratorio):

Carta de calibración de printers digitales de Durst
Este tipo de cartas también se usa para facilitar la calibración de monitores, así como de televisores y diversas pantallas. A menudo, estas cartas tienen además diversos patrones de líneas para calibrar además la geometría del monitor, como ésta, producida con el programa Nokia Test 2.0:

Carta de Nokia para calibrar pantallas
Cartas para crear perfiles de color.
Dentro de la fotografía digital, probablemente podemos afirmar que estas cartas son las más interesantes, puesto que permiten generar un perfil de color, también llamado perfil ICC. Un perfil de color es un archivo que describe la forma de interpretar el color por parte de un dispositivo digital (una cámara, un escáner, un monitor, una impresora…) y que permite -usado en conjunción con un sistema de gestión del color- asegurar que la reproducción de los colores (y los grises) de un dispositivo es lo más fiel posible al original.
Gracias a estas cartas se puede perfilar (también se dice “caracterizar”) un dispositivo para poderlo usar luego en el ordenador, con programas editores de fotos como Photoshop, visualizadores como ACDSee o Bridge, programas de revelado de RAW, como CaptureOne o a la hora de imprimir las fotos.
Entre estas cartas, las más conocidas son la IT8 y la Colorchecker SG. La IT8 es una carta impresa sobre papel fotográfico a tamaño 11×17 cm aproximadamente, que se fabrica atendiendo al estándar ITU-IT8.7 que define las reglas en base a las cuales deben estar fabricadas. Se usan tanto con escáneres como con cámaras digitales, y en el mercado se encuentran de fabricantes como Kodak, Fuji o EGM:

Carta de color IT8 opaca, de EGM, para calibración de cámaras digitales y escáneres.
También se encuentran en formato de película (diapositiva), ideal para escáneres de transparencias:

Carta IT8 de Fujifilm, fabricada sobre película Velvia 100F,
para calibrar escáneres de transparencias.
Para usar las cartas de perfilado de cámara y de escáner (es decir, de dispositivos de entrada) se debe capturar la carta para luego poder crear el perfil ICC con la ayuda de un programa especial. Una vez hecho, el perfil de color asegura que los colores reproducidos son muy fieles al original, cosa que conocen bien los fotógrafos que se dedican a la reproducción de obras de arte. Puedes ver muchamás información acerca de las cartas IT8 en este otro artículo.
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© Hugo Rodríguez 2008 |
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Otra de las cartas populares para calibrar cámaras es la ColorChecker SG de XRite:

Carta ColorChecker SG de XRite.
Es una carta de tamaño grande, semirígida y con acabado semibrillante.
Esta carta semirígida de tamaño similar a un Din-A4, contiene un numero total de parches de 140, de los cuales 96 son de color mientras que el resto (44) están ubicados en el perímetro formando una secuencia repetitiva de blancos, grises y negros. Su acabado semibrillante le permite tener colores saturados, lo que ayuda a conseguir un perfil de color de calidad, aunque con el inconveniente de su alto precio.
Además de las cartas para dispositivos de entrada, como las comentadas, también existen las que permiten caracterizar los de salida, como las impresoras o plotters. Pero en este caso no se trata de cartas tangibles, fabricadas sobre cartón, sino de archivos informáticos, en formatos como el TIFF. Uno de los ejemplos más conocidos es la EyeOne RGB de GretagMacbeth:

Carta de color EyeOne RGB, para impresoras de color.
Una vez impresas, estas cartas permiten descubrir la respuesta de color del dispositivo de salida. Para ello hay que “leer” su color con un calibrador especial llamado espectrofotómetro y luego generar el perfil ICC con ayuda de un software adecuado:

Midiendo una carta de color recién impresa.
Todo ello permite conseguir que el dispositivo de salida represente los colores lo más fielmente posible con respecto al original.
Como se ha visto en este artículo, las cartas de color permiten un gran control del proceso fotográfico. Aun así, muchos fotógrafos desconocen sus ventajas y su forma de uso, por lo que a dia de hoy todavía están restrigindas a un pequeño grupo de fotógrafos, normalmente los más exigentes. Esperemos que este artículo fomente su uso.
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Nota: el presente texto como así las fotografía, fueron extraídos textual del sitio de http://www.hugorodriguez.com/articulos/cartas_color_01.htm, con el proposito de ilustrar la nota original, sin animo ni proposito alguno comercial.
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